A veces muchos criticamos a los fans de cualquier
ámbito. Ya sean músicos, partidos políticos, sagas de cine, trilogías,
libros, vampiros que brillan, etc.
Sin duda los excesos en todo siempre son malos, por muy noble que parezca la causa. Al final del día alguien termina peleado o con un disgusto atravesado en el hígado al llevar su fanatismo a límites que nadie habría imaginado.
¿Pero qué sucede cuando no eres fan de nada?
Sin duda los excesos en todo siempre son malos, por muy noble que parezca la causa. Al final del día alguien termina peleado o con un disgusto atravesado en el hígado al llevar su fanatismo a límites que nadie habría imaginado.
¿Pero qué sucede cuando no eres fan de nada?
